El curso que más recuerdo de la escuela: Historia

November 16th, 2007

Al recordar ese curso, una serie de recuerdos se me vienen a la cabeza. Recuerdos agradables que marcaron una época en mi vida. Por qué al final gracias a ellos, decidí mi futuro. Hoy en día, estudio en la universidad la profesión conocida como Historia y los resultados que ciclo a ciclo obtengo son más que positivos. Toda esta historia comenzó en el primer año de primaria. Justo cuando entré a la escuela. Tenía seis años y desde la primera clase la historia me atrapó en sus redes. Mi frase suena algo cómica pero fue así. Desde ese momento, comencé a devorar el libro que teníamos como material de referencia, así como los apuntes que hacia de lo que dictaba el profesor. Claro está, que esos apuntes eran muy elementales y orientados hacia un aprendizaje infantil. Además, mi papá, que siempre fue amante de los libros, tenía una gran colección de libros de esta disciplina. Por eso, pude conocer cada vez más a pesar de mi corta edad. Ya tenía nueve años aproximadamente y conocía diversos hechos de la historia del hombre. Obviamente, al nivel de comprensión que tenía hasta ese momento. Hechos como la aparición del hombre, su desarrollo y sus relaciones, los conocía a la perfección. Con el correr de los años, cuando ya tenía doce, conocía sobre Egipto, Grecia y Roma. Aunque especial afecto le tuve a Grecia y también a la capital del Imperio. En sí, lo que me cautivó de ambas culturas fue la manera en que se desarrollaron a gran escala. Una en el ámbito cultural y la otra en el militar y político. Su expansión fue asombrosa, dejando un legado imperecedero para las futuras generaciones. Muestra de ello, son la arquitectura y la escultura de estas dos potencias del pasado. Asimismo, no puedo olvidar, el interés que tuve por conocer más de la vida de los filósofos de Grecia y de los emperadores en Roma. Conocí la vida y la obra de cada uno de ellos. Nunca me detenía ante nada. Siempre obtenía nueva información sobre estos. Por ejemplo, de Sócrates, de Pitágoras, de Parménides, de Heráclito, de Epicuro, de Platón y de Aristóteles en el caso de la filosofía. Respecto a los emperadores, conocí mucho sobre Octavio, Tiberio, Calígula, Nerón, Vespasiano, Trajano, Adriano, Marco Aurelio y Constantino. Cabe señalar, que utilicé diversas herramientas para mejorar mis conocimientos históricos. Sea por intermedio de libros, de videos o de la Internet, los datos que obtenía me hacían sentir muy bien. En ese momento, me di cuenta que debía seguir esta carrera. Era un primer aviso, que después se convirtió en una realidad. Cuando concluí la escuela, sabía lo que quería. Ya sabía muchos detalles de todas las edades de la historia y de diversos personajes que marcaron época dentro de ella. Sin embargo, eso no bastaba y yo lo sabía. Una cosa es conocer hechos por separado y otra, conocer los hechos desde una perspectiva que incluya las causas y las consecuencias de estos. Por este motivo, decidí estudiar la carrera de Historia. Ya en la universidad me di cuenta que tenía razón. Todo lo que sabía, era una mínima parte de lo que en realidad debía conocer para afirmar ser un verdadero historiador. Con el correr de los ciclos, me fui acentuando más y actualmente, sigo a paso firme mis estudios. No hay nada que me detenga. Es más, estoy pensando en buscar alguna beca en el extranjero para poder perfeccionar mis conocimientos. Tan solo queda esperar y confiar. Solo eso. De lo único que si estoy seguro es que gracias a lo que aprendí en la escuela pude delinear mi futuro. Un futuro que se relaciona con el pasado. O sea, con la historia misma.

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