El error de Félix

September 26th, 2007

Cuando Félix viajó a la China hace algunos meses nunca se imaginó que aprender el chino iba a ser algo complicado. Viajó por motivos familiares y su estancia no debía durar más de un mes según los cálculos que él había hecho. Sin embargo, todos los planes que tenía cambiaron de manera drástica cuando llegó a tierras chinas. En sí, el principal problema que afrontó fue el de carácter idiomático. No manejaba de manera fluida el chino y debido a eso se le presentaron numerosos problemas. Problemas que hasta el día de hoy no tienen solución.

Antes de su viaje Félix estaba confiado que lo que había aprendido de chino de manera autodidacta le iba a resultar suficiente para poder desenvolverse de la mejor manera cuando viajase a China. Lo malo fue que se equivocó. Este aprendizaje no le valió, a pesar que también sus padres le enseñaron algo de esta lengua. Tanto su papá como su mamá habían pasado un tiempo viviendo en el país asiático debido a que los padres de ambos eran oriundos de China. Cuando llegó al aeropuerto de Pekín, comenzaron los problemas. Allí, no supo comunicarse de manera fluida con los encargados. Los trámites que tenía que hacer para poder abandonar el terminal aéreo no los podía concluir debido a que no manejaba el chino como debía. Lo que había aprendido antes de su viaje se quedó en el pasado ya que también intervino una especie de nerviosismo en él que le hizo olvidar todo lo que había aprendido. Después, de haber estado varias horas esperando en el aeropuerto, por fin, pudo abandonarlo.

En las afueras de este, con el poco manejo que tenía del chino pudo abordar un taxi. Para suerte de Félix, el conductor manejaba algo de inglés, lengua que él si manejaba en un nivel básico. Gracias a su ayuda pudo alquilar una habitación en un hotel, antes de iniciar la búsqueda de sus familiares. Se suponía que debían ir a esperarlo pero al final nunca llegaron. Por eso, al día siguiente, tras todos los inconvenientes que había tenido tras su llegada, se lanzó en la búsqueda de estos. Lo malo fue que al no saber manejar el chino de manera adecuada iba a resultar casi imposible encontrarlos. Tuvo que llamar a sus padres para que estos se comunicaran con los familiares que él estaba buscando.

Después, de algunos días de coordinaciones, por fin, pudo encontrar a los dos tíos que estaba buscando. Estos le invitaron a que viviera junto a ellos en su casa durante el tiempo que estuviera en tierras chinas. En toda esta búsqueda ya habían pasado cerca de tres semanas y tan solo le quedaban no más de diez días antes de regresar a Perú. En ese lapso de tiempo tenía que cumplir varios encargos que le habían encomendado sus padres. Para llevarlos a cabo también tuvo que emplear una gran cantidad de tiempo debido a que no comprendía bien los consejos y recomendaciones que sus tíos le daban.

Según lo que me cuenta, tan solo faltan dos días para que su vuelo parta en dirección a Lima. Su estancia en China nunca la olvidará. No pudo disfrutar de todas las opciones que esta nación tiene para los turistas. Tan solo estuvo concentrado en poder cumplir los deseos de sus papás. Si hubiera aprendido a manejar de forma correcta el chino en Perú, distinto hubiera sido el panorama para él. Ahora, lo único que le queda es lamentarse de esta amarga experiencia.

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