Viajes de Estudio

May 28th, 2007

La experiencia de un viaje de estudios es ante todo una gran oportunidad de conocer sitios y de relacionarse con los compañeros de estudios en un entorno muy diferente al de la clase. Para muchos estudiantes es la primera oportunidad de salir de viaje sin la compañía familiar, visitando en directo aquellas ruinas, edificios o monumentos que tantas veces han visto en las fotos y gráficas de los libros de texto. 

A partir de los viajes y paseos de colegio, gradualmente se fue tomando conciencia de la importante carga emotiva y energía que los alumnos depositan en éstas actividades y se piensa que se podría aprovechar de un modo más completo y rico. Es así como actualmente muchas entidades educativas se han propuesto un desafío ambicioso, en el que se viene trabajando lenta pero seguramente al desarrollar un Programa de Viajes de Estudio, en el cual los viajes no sean salidas independientes a partir de propuestas desarticuladas. Armando y diseñando desde la institución los viajes, lo que significa no solamente añadir contenidos académicos a tours convencionales, sino construir la totalidad del viaje a partir de objetivos muy claros, de interés para el colegio y sus alumnos.  

Definitivamente, lo que un viaje de estudios no puede, ni debe ser es una suma de excursiones y servicios. Debe tener como motor una idea o concepto general que desarrolle e impulse firmemente las actividades, caminatas y charlas a lo largo de los días. Si es posible, esta idea general debe tener un despliegue, seguido de una evolución y finalmente un desenlace, como un relato, un drama o un evento ritual.  

Uno de los objetivos principales de un verdadero viaje de estudios, es el de que los alumnos conozcan y aprendan del mundo. El conocer nuevos lugares es solo una parte de este objetivo que los estudiantes sepan que en diferentes lugares del país la gente tiene otros modos de pensar, creer y ver la realidad, y que de esos modos viven y sienten es el camino para que el viaje, como una totalidad, sea algo más que la suma de las partes que lo componen.   También con el objetivo de aprender de otros contextos institucionales, políticos y gerenciales, se programan diversos viajes de estudios a ciudades claves y con una cierta relevancia desde el punto de vista de los modelos o las experiencias en el ámbito de la gestión y las políticas culturales. Estos viajes combinan visitas a equipamientos patrimoniales, artísticos o de participación ciudadana especialmente significativos como: museos, espacios de producción y difusión escénica, centros culturales, bibliotecas, etc.

Los medios para lograr esto son, entre otros, un contacto directo, comprometido y lúcido con la población local y su cultura, un respaldo de fuertes contenidos teórico-prácticos, y un trabajo indispensable de los coordinadores brindando herramientas para generar nuevas perspectivas, cambios en la mirada que los estudiantes van a dirigir al lugar y a su gente. Este cambio de mirada es uno de los objetivos buscados, más o menos conscientemente, por todos los que emprenden viajes y encuentran nuevas cosas para ver, y además, aprenden nuevos modos de verlas. Es así, como todos estos datos y razones conllevan a apreciar aún más a los viajes de estudio.

Con todo esto se busca orientar a que los padres comprendan el importante alcance de los viajes de estudio y no reducirlo como un tiempo únicamente recreativo, sino como parte integral del proyecto educativo actual.

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